domingo 30 de abril 2017 | 09:03

El liderato de Quique en el PRSC es granítico

Opinion, * | mié, 30-nov 07:46 Por: Sergio Acevedo

Quique Antún

El histrionismo político, así como la dilatada propensión de César Medina a construir fábulas acerca de situaciones ficticias, inexistentes en el PRSC, creada y alimentada en la fertilidad de su pensamiento ácido y en la versatilidad de su pluma vetusta, pero robustamente alimentada por la canonjía en pago y prebenda de su oficio de bufón y alcahuete, la ha emprendido contra nuestro partido y, de un modo especial, contra nuestro líder, ingeniero Quique Antùn, pretendiendo inútilmente anular los éxitos y logros alcanzados por nuestra organización política, gracias a la estrategia implementada por Quique en el pasado proceso electoral, en el cual hemos tenido importantes avances, muy a pesar del laborantismo oficialista en su afán de cerrarnos el paso.

 

César Medina está cumpliendo instrucciones, no del presidente directamente, como afirma en sus sueños megalómanos, sino de interpósitos aposentados en el Palacio Nacional, los cuales ven en el PRSC y, especialmente, en Quique Antùn, el único obstáculo de oposición a sus planes hegemónicos para mantenerse en el disfrute del poder de manera indefinida.

 

La circunstancia de que el PRSC, gracias al talento y la visión estratégica de Quique haya logrado establecer su independencia estructural y funcional, constituye un rotundo golpe que en perspectiva perfila la presencia de un partido que se encamina apresuradamente hacia la conquista de un nuevo horizonte, así como de su espacio, vilmente despojado por el PLD, cuyo crecimiento y cuya presencia ha sido fruto del uso indiscriminado de los recursos públicos para la compra de adherencia, y la absorción del PRSC con la complicidad de antiguos reformistas cuya lealtad hacia su partido está signada por sus cuotas en el presupuesto de la República.

 

El PRSC camina hacia delante, a pasos de vencedores, ha sido eficientemente fumigado para librarse de las musarañas, ha dado oportunidad de hacer carrera política a miles de jóvenes en todo el país, su unidad está soldada, no hay grietas, no existen fisuras, sus líderes están trabajando con tesón bajo la prédica de la unidad, convencidos como están de que hay que preservar el partido, la única garantía real de fomentar el legado de Balaguer y de construir una democracia eficaz, que promueva cambios sociales importante para el bienestar y el desarrollo de todos los ciudadanos, sin exclusión alguna.

 

Por eso la insinuación maliciosa proyectada hacia una supuesta desavenencia entre Quique y Genao, no solo carece de sentido, sino también de oportunidad y pertinencia, porque se trata de dos dirigentes sabios, expertos que saben perfectamente que su poder está en el partido y que nadie puede ofrecerles nada que ya no tengan.

 

Los dos son políticos maduros, ambos se han sacrificado por su partido, vale decir, por su país. Quique renunció a un cargo público para dedicarse al PRSC a tiempo comploto. Genao renunció a una diputación segura para asumir la candidatura a Senador en su provincia, la cual estuvo a punto de ganar a no ser por los manejos tortuosos y avasallantes que se hicieron desde la JCE y desde el poder para abortar ese propósito de factura eminentemente democrática.

 

Lo que sucede, Don César, es que en el Partido Reformista se está aplicando la  disciplina que imponen sus estatutos. No existen mecanismos algunos que permitan el crecimiento de un partido político sino hay un ambiente de disciplina interna en el cual se respeten los estatutos y las decisiones de los organismos.

 

La disciplina en el PRSC es consciente y participativa, los asuntos se discuten a plenitud en los organismos competentes y las decisiones se adoptan por mayoría. Todo el mundo tiene derecho a expresarse en el sentido que considere de lugar, lo que en realidad es inadmisible es que unos pocos privilegiados, prevaleciéndose de los cargos que ocupan en el gobierno, pretendan imponerle al partido decisiones diferentes a las adoptadas de manera legítima por los órganos formales.

 

Quique Antún no está solo, señor Medina, está respaldado por la inmensa mayoría de los reformistas que aspiran a un partido robusto e independiente, un partido que sea el intérprete de las demandas de un pueblo explotado, marginado, manipulado en su voluntad de progreso y bienestar, un partido que le dé continuación y en un plano de mayor trascendencia, a la inmensa obra redentora de Balaguer.

 

Nuestro partido no tiene compromiso con ningún sector político, ni económico, somos una institución independiente y abierta a todas las corrientes e ideas que favorezcan el interés de  progreso en democracia, porque estamos conscientes que solo así podremos combatir con éxitos todas las rémoras que impiden el bienestar de la familia dominicana.

 

El reformismo no está dividido como aviesamente afirma el señor Medina, pueden que exista diferencia de criterios en algunos aspectos, como es natural en todas las instituciones humanas. No puede llamarse división el hecho de que algunos reformistas hayan preferido los empleos gubernamentales a su militancia en un partido de gran tradición y de una fecunda obra sembrada en todos los confines del país.

 

El momento es oportuno, amigo César, para que entonemos nuestro himno de batalla, el cual llevamos prendido todos los reformistas en lo más profundo de nuestros corazones. “Reformistas, otra vez a la carga, a gritos de vencedores”.

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