domingo 30 de abril 2017 | 08:51

Meditabundo: Estamos dolidos

Néstor Julio González Dí­az | lun, 20-mar 09:51 Por: Néstor Julio González Díaz

No me niego, dejaría de estar en armonía con nuestra naturaleza. La razón. Entrego lo que llega al interior que nunca imaginé. No se vive con todo lo bueno que nos entregó nuestro Padre de la Patria Juan Pablo Duarte y la historia. Le he preguntado a bachilleres. ¿Por qué Juan Pablo Duarte no estaba en el país la noche que Mella disparó el trabucazo? Ninguno lo sabe. Sencillamente. No importa y la patria se está cada día más haitianizando. ¿Qué sucederá?

 

Pienso, me detengo. Las neuronas alerta como un serviola (marinero de guardia para informar cualquier buque, costa, objeto que vea en el horizonte), me presentan una sociedad degradada. Mala educación escolar, inseguridad, asaltos, asesinatos, violaciones de menores y asesinadas, feminicidios. Realmente la vida está como un circo sin payasos. Verdad amarga como la conversación entre Trajano emperador romano y la Vestal Memenia. “La vida es como un enorme circo máximo: siete vueltas, catorce giros, y en cada giros nos jugamos la propia vida. En cada decisión que tomamos o que otros toman por nosotros, solo que la carrera va tan rápido que no tenemos casi nunca tiempo para pensar. Pero la victoria en la vida no es para el que llega primero, Memenia, sino para aquellos que consiguen llegar a la última vuelta, al último giro y sobrevivir. Tu madre es una de esas personas y creo que tú también. Pero no siempre sobreviven los mejores. Trajano cerró entonces los ojos un instante mientras recordaba. No Memenia, no siempre sobreviven los mejores. Este es un mundo injusto”.

 

Educación, educación: los conocimientos para vivir. Lo que debemos ejecutar. Muchisimo nos falta…

 

Les dejo con Alejandro Magno: “mi padre me dio la vida, mi maestro me enseñó a vivir”. Me permito recordar que el sabio filósofo Aristóteles fue llamado en el 324 A.C. a la corte de Macedonia por Filipo II para que fuera el preceptor de su hijo Alejandro, quien tenía 9 años. A la muerte de Filipo en el 335 A.C Alejandro subió al trono y Aristóteles volvió a Atenas. Se despide del discípulo con esta enseñanza. “Los hombres no han establecido la sociedad solamente para vivir, sino para vivir felices”.  El autor es vicealmirante retirado de la Armada Dominicana.

 

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